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Personalmente pienso que tras “vomitar” “ser comida”, he necesitado un proceso de limpieza, de higienización del alma. Dice el Feng-Sui que para tranquilizar el espíritu es necesario limpiar y ordenar primero el propio hogar; yo he empezado por mis fotografías.
A los grandes bodegones, se unen fotografías de pequeños juguetes realizados con bayetas de cocina; los ositos y los conejitos, en su inocente aspecto encierran una cultura y una educación ligada a las tareas del hogar, nos avisan - Hoy es un juego, mañana será parte de tu rol como mujer. No es muy descabellado pensar así, si nos detenemos a observar por un momento la publicidad y los juguetes destinados a niños y a niñas, en la primera infancia, ya descubrimos una clasificación y repartición de tareas, que desembocarán en prácticas sexistas.
Miss Proper” habla de la mujer y su educación, en otra serie de fotografías, una mujer, limpia el hogar, pero el trapo que usa para la labor lleva bordados lemas cargados de la protección maternal, “Lo hago por tu bien”, “Te daría la vida”…
Son estigmas que carga desde la niñez, ya se le han adherido al cuerpo y ni siquiera se da cuenta de que los lleva, mañana, también sin darse cuenta, los transmitirá a futuras generaciones.
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